Artículo Roberto Álvarez Llompart (coordinador equipos balonmano de base)
Australia demostró que hoy por hoy, su nivel no es digno de una competición internacional
No hubo partido, esa es la pura realidad que hoy me toca relataros, así que lamento confesar que bajo estas líneas no encontraréis comentarios más allá del puro resultado, y es que los que nos quedamos esta tarde en casa para ver a las nuestras, perdimos una hora y media de nuestra vida en vano. Deberían darse cuenta los eruditos de la IHF de la mala publicidad que resulta para nuestro deporte este tipo de encuentros sin “chicha ni limoná”. Da lástima ver salir al terreno de juego sin tensión a las españolas (no las culpo por ser conscientes de su enorme superioridad) y aún así ganar por 30 goles de diferencia contra un contrincante que no domina ni el primer aspecto técnico básico del balonmano, ese extraño elemento llamado “pase”. Nada más y nada menos que 20 minutos sin meter un miserable gol estuvieron las oceánicas durante la segunda mitad. Si pusiéramos en una balanza los aspectos positivos y negativos del modelo actual de competición, el desiquilibrio sería preocupante. Saturamos al público con partidos carentes de competitividad, aumentamos los gastos de la competición, complicamos la entrada en la parrilla televisiva del balonmano femenino y sobre todo fatigamos hasta la extenuación a unas jugadoras que ya sufren lo suficiente en su competición casera (además de las competiciones europeas).
Ahora sólo queda tener fortuna con el próximo rival en la ronda de octavos de final, y hacer acopio de fe ciega confiando en que las nuestras superarán el bache de los primeros encuentros “serios” de la competición y darán buenos momentos de juego a los pocos pero buenos aficionados locales. La próxima cita el Domingo a partir de las 20:15











